Es una cuestión de matices. El dingo es una subespecie de lobo.
Nunca fue mascota tal como lo entendemos nosotros (linaje domesticado y animal de compañía) pero sí es un tipo de lobo más sociable que los del hemisferio Norte, al igual que otros dingoides salvajes como el perro cantor de Nueva Guinea o el perro de Carolina. Por lo tanto no son razas que se convirtieron en salvajes, sino subespecies salvajes fácilmente domesticables.
De hecho una de las razones para su introducción antigua en Australia era que se llegaba a utilizar como alimento.

Como no es una “raza de perro” realmente, es impreciso interpretar como en el texto la nueva clasifición de los dingos por su comportamiento: no se considera dingo a cualquier perro que se asilvestra en Australia. Lo que dice esta nueva propuesta es que los dingos que tienen algo de hibridación con perros o un color distinto al habitual tal vez deban considerarse dingos si su comportamiento es el propio de la subespecie salvaje sin fisuras, en lugar de exterminar todos los híbridos como viene siendo habitual hasta ahora.

Tambien tiene un comportamiento raro entre los lobos que consiste en “cónclaves” de manadas y formar “supermanadas” temporales.
También el decir “la especie Canis Lupus Dingo” es incorrecto, pues la denominación trinomial se refiere a la subespecie. La especie es Canis Lupus, es decir, lobo.

Resumiendo: los dingos no son exactamente “perros” sino un tipo de lobo del sudeste asiático. Se les llama perros salvajes posiblemente debido a su pelaje, su rabo arqueado y su facilidad para la domesticación.

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