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Placenta de Gato | Mi gata no expulsa una placenta

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mi gata no expulso la placenta

Estos son los síntomas de que una placenta de gato ha quedado dentro del útero tras el parto, y esto es lo que debes hacer si te ocurre.

Placenta de Gatos, que hacer si mi gata no expulsa la placenta

Normalmente al nacer, cada gatito sale unido a su placenta por el cordón umbilical. Si una gata no expulsa una placenta después de parir a sus gatitos, es un problema serio, ya que una placenta retenida comienza un proceso de descomposición dentro del útero de la gata. Esto puede provocarle una infección bacteriana muy seria, que puede extenderse al torrente sanguíneo y otros órganos internos, y sin tratamiento, puede llegar a causarle la muerte.

Si una gata no puede expulsar una placenta por sí sola, debes acudir con ella al veterinario.

Por fortuna, este hecho no es demasiado común en las gatas, ya que la mayoría de ellas tienen partos relativamente fáciles. Pero si la madre estaba enferma durante su preñez, o demasiado débil, las probabilidades de que una placenta quede retenida aumentan.

También se incrementa el riesgo si alguno de los gatitos nace muerto, si la camada es anormalmente numerosa, o si los gatitos son de gran tamaño, o estaban mal colocados a la hora de nacer.

Las gatas se comen las placentas

Durante el parto de una gata, ésta al parir romperá la membrana que rodea a la cría y limpiará con su lengua a cada gatito. Muy a menudo después de esto, se comen las placentas. Esto es un mecanismo de supervivencia natural, y lo hacen por instinto, ya que así aprovechan los nutrientes de ese órgano y también eliminan una posible fuente de infecciones en su nido, y de fuertes olores, que en la naturaleza atraerían depredadores.

Por eso es importante estar presente en el parto de las gatas, para comprobar si no han expulsado una placenta, o si en realidad la placenta ya no está porque se la han comido.

placenta de gato
Gata comiendo placenta tras el parto

Cuantas placentas habrá en cada parto

Dentro del útero de la gata, existe una bolsa amniótica y también una placenta para cada gatito. La placenta es como una pequeña masa de color sangre. A través de la placenta, los fetos se alimentan mientras dura el embarazo, y también reciben el oxígeno que necesitan, ya que este órgano rico en vasos sanguíneos, provee a las crías de todo lo necesario para sobrevivir mientras dura la gestación.

Dado que cada gatito tiene una placenta individual, durante el parto de tu gata debes observar que junto a cada bebé se expulsa su correspondiente placenta. Como hemos dicho, normalmente el gatito y su placenta saldrán a la vez, pero en ocasiones esto no ocurre, y primero es expulsado el gatito, y un poco después, se expulsa su placenta.

Si pasa el tiempo, y ves que una placenta no ha sido expulsada, quiere decir que ha quedado retenida dentro del útero, lo cual, puede suponer un problema de salud grave para la madre y requiere obligatoriamente una visita al veterinario.

Lee también como saber si una gata va a parir (9 signos infalibles).

Síntomas de que una gata no puede expulsar la placenta

  • La gata tiene fiebre
  • Está tumbada sin fuerzas, débil, triste y apática
  • Abdomen hinchado
  • No quiere comer
  • Expulsa un líquido rojizo por su vulva durante los días posteriores al alumbramiento, a veces incluso tras haber transcurrido más de una semana del parto
  • Si se ha producido infección en el útero, dicho líquido se puede volver color verdoso o marrón
  • Ritmo cardíaco acelerado
  • No cuida a sus gatitos o muestra poco interés por ellos
  • Anemia
  • Produce menos cantidad de leche
  • Sus encías han cambiado de color, pueden estar muy oscuras o al revés, demasiado pálidas
  • Maullidos de queja o dolor

Diagnóstico veterinario

Si sospechas de que tu gata está padeciendo este problema, debes acudir cuanto antes a tu veterinario de confianza, para que él pueda darte un diagnóstico. Para ello normalmente comenzará por chequearla, prestando atención a su ritmo cardíaco y a su temperatura corporal.

Seguramente también requerirá algún tipo de pruebas, como rayos X o una ecografía, para observar el interior del útero de tu gata y localizar la placenta. Dependiendo del caso, también puede requerir un análisis de sangre o de orina, para comprobar si existe evidencia de infección.

Tratamiento de retención de placenta de gato

Si el veterinario ha comprobado que tu gata no puede expulsar una placenta, normalmente comenzará por administrarle una inyección de hormona oxitocina. Esta hormona induce contracciones en el útero, y a veces es suficiente para que la gata expulse la placenta por sí sola. Si esto no bastara, el veterinario tendrá que realizar una cirugía en el abdomen de tu gata para poder extraerle la placenta por este medio.

Si se ha actuado rápido, se expulsa la placenta y no existe ningún tipo de infección, tu gata se recuperará muy rápido, como si hubiera tenido un parto normal. El problema sería que antes de administrar la oxitocina, la placenta ya hubiera empezado a descomponerse, causando una infección. En este caso, tu gata deberá tomar antibióticos por prescripción veterinaria, y seguramente esté especialmente cansada y aletargada al menos durante una semana. En casos especialmente complicados, los veterinarios optan por esterilizar a la gata en ese momento, retirando quirúrgicamente el útero y los ovarios, para evitar que la infección se propague.

Si tu gata ha requerido tratamiento profesional o fármacos por este motivo, tu veterinario te dirá si ella puede amamantar a los gatitos, o si es necesario que lo hagas tu, con biberones y leche especial para gatitos.