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Como Coger a un Gato para que no te lastime ¡Fácil!

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como coger a un gato asustadizo

A veces tratamos de agarrar a un gato, y de pronto este nos araña, bien con sus zarpas, o más a menudo, con las uñas de sus patas traseras. ¿Sabes por qué ocurre esto? La mayoría de las veces es porque lo hemos cogido de una forma inadecuada, y él se ha sentido inseguro, y tratando de zafarse de nosotros, nos ha hecho un rasguño en la piel. Para que esto no te ocurra, te vamos a contar como coger a un gato de forma correcta.

Como coger a un gato asustadizo correctamente

Para agarrar a un gato de forma adecuada, afianza con seguridad una de tus manos bajo su tórax y coloca tu otra mano bajo sus patas traseras. En caso de que no conozcas mucho al gato que quieres coger, o que no tengas una relación muy cercana con él, es conveniente que primero te aproximes a él de forma paulatina y adecuada, tomándote unos minutos si fuera necesario para estar seguro de que ese gato confía en ti.

Para ello, coloca tu mano cerca de su nariz, y deja que te huela. A continuación puedes acariciar suavemente su frente durante unos instantes y también su barbilla. Después puedes acariciar la parte superior de su lomo desde la cabeza en dirección a la cola, y observar como reacciona. Si se queda en su lugar tranquilamente y permite que lo acaricies o incluso ronronea, es una buena señal de que te acepta, y puedes proceder a agarrarlo.

En realidad no existe una única forma de coger o cargar a un gato, pero siempre debes hacerle sentir seguro. Para ello, algunos trucos son:

  • no llevar al gato «volando» en el aire, sino acercarlo hacia tu cuerpo y pegar al gato a tu pecho, para que eso le sirva de apoyo. Esa sensación no es desagradable para ellos, al contrario, les hace sentir seguros.
  • puedes colocar una de tus manos bajo sus patas delanteras, para que se sienta más seguro.
  • puedes cargar a tu gato en tu hombro, en la llamada «posición del pirata», ya que esta postura les encanta a algunos felinos. Para ello, coloca la parte de la cabeza de tu gato mirando hacia tu espalda, sujeta su culete firmemente con tus manos, y dale apoyo en la parte delantera de tu hombro. Esta posición es muy  buena para coger o llevar a gatos con los que previamente tienes confianza, puesto que si lo haces con un gato desconocido, podría tratar de escapar corriendo y lastimarte el hombro con sus garras.

Ten en cuenta que es importante hacer que un gato se sienta seguro en tus brazos. Los gatos son animales muy pequeños en relación a nosotros, y además son muy cautos y por ello,  bastante asustadizos, de modo que si sienten miedo o inseguridad, tratarán de escaparse y al hacerlo pueden lastimarte con sus uñas sin querer.

La mayoría de las veces en que una persona es arañada mientras transporta un gato en sus brazos, no se debe a un ataque del animal, sino que el gato ha sentido miedo por la forma inestable en que lo estamos cogiendo, y por ello trata de agarrarse con sus uñas a nuestro brazo o pecho, y obviamente, nos hace daño. Así que agarrar a un gato de forma adecuada, no solo hará que tu gato se sienta mejor, sino que esto redundará en seguridad física para ti, porque ya no tratará de evadirse de tus brazos o agarrarse a ti con sus uñas por miedo, con el consiguiente riesgo de hacerte daño.

Para finalizar, queremos decirte cómo no agarrar a tu gato para evitar hacerle daño a él y por supuesto también para minimizar los riesgos de que te arañe al intentar zafarse.

Las formas inadecuadas de coger un gato son:

  • agarrarlo por una pata o por la cola, esto puede causarle una lesión a tu gato, o hacer que se revuelva para morderte porque le estás causando dolor.
  • agarrarlo por las orejas
  • y el error más común, agarrarlo por las axilas

A veces este gesto (agarrar a un gato común por las axilas y llevarlo de un lado a otro) nos sale naturalmente, porque es la manera en que levantamos a los niños. El niño levanta los brazos, le agarramos por las axilas y lo subimos hacia nosotros, para cargarlo.

Pero recuerda que el cuerpo de los gatos no es como el de los niños, y por eso no podemos tomarlos en brazos del mismo modo. Si agarramos a un gato por las axilas y tiramos de él para levantarlo en el aire, además de que puedes hacerle daño debido a su fisonomía, tendrás bastantes probabilidades de que trate de escaparse de ti porque él no se va a sentir bien en esa posición poco segura para él.